Otra película más sobre el fin del mundo pero con un toque de “evolución humana”

Esta vez la película “Una vida a lo grande” es la muestra clara de lo que sucede cuando un director que tiene grandes trabajos bajo su espalda en un género más dramático se pasa de golpe a otro estilo completamente diferente acaba fracasando, como le sucedió a George Clooney con Suburbicon.

En un momento en el que el mundo se enfrenta a una crisis de superpoblación, los científicos descubren una solución radical que permitirá reducir a las personas a una altura de cinco pulgadas. La población no tarda en descubrir que el dinero da mucho más de sí en un mundo a escala reducida, y ante la promesa de un estilo de vida más lujoso del que nunca habían podido soñar, Paul y Audrey deciden correr el riesgo de someterse al controvertido tratamiento y embarcarse en una aventura que cambiará sus vidas para siempre.

Una vida a lo grande

Como he comentado en la introducción el director de “Una vida a lo grande” es Alexander Payne quien tenía un estilo claramente dramático con tintes de conocimiento del ser, pero que en esta aventura se cambia completamente de género y busca una comedia crítica que poco a poco va decayendo hasta hacerse inconexa, aburrida, tosca, lenta…

Toda la culpa no va a ser culpa del director ya que el guión que escribe el director junto a Jim Taylor logran un inicio de película muy interesante que podría llegar a ser de espectacular, pero una vez pasado el subidón de la primera media hora o tres cuartos de hora la película cae en picado y no logra sobreponerse de modo alguno, llevada en momentos a ser soporífera que logra hacer que el espectador desconecte de la película y vea “Una vida a lo grande” como un puedo hacer una gran película pero no quiero hacerla, así que me despreocupo de todo y lo que salga.

Si nos paramos a ver los actores que forman parte de “Una vida a lo grande” nos sorprenderá ver a tan grandes actores como Matt Damon, Christoph Waltz, Kristen Wiig, Udo Kier, Jason Sudeikis y Neil Patrick Harris. Con todo esto sabes que el nivel interpretativo va a ser muy alto, como sucede durante toda la película, pero sin dudarlo es Hong Chau quien mantiene al espectador en la butaca durante toda la película, porque aparece justo cuando piensas en que te vas a ir a casa y es el punto de inflexión en toda la cinta, logra ella sola con su papel una historia paralela a todo lo que los guionistas han preparado y pese a eso el resto falla.

Ahora toca hablar de la fotografía de “Una vida a lo grande” y en este caso hay que decir que Phedon Papamichael claramente sabe lo que quiere y logra que todos nos quedemos anonadados con su trabajo ya que gracias a los grandes efectos especiales que nos plantea Michael Innanen podemos obtener un gran resultado visual en el que se nos hace completamente creíble toda la situación.

La música de Rolfe Kent en esta ocasión es una maravilla pero no encaja en absoluto con el montaje de la cinta, le da un toque de magia que parece que estemos ante la típica película de princesas de Disney.

Para acabar decir que su duración cercana a los 140 minutos se hace excesiva por los fallos claros en su guión ya que la sensación final que te deja es ¿esto es el final?. “Una vida a lo grande” es la típica película que uno comprará para tener en su videoteca por el tema de cómo se hizo y sobretodo para ver si con la edad envejece bien o somos nosotros quienes cambiamos de punto de vista sobre esta película.

Reseña
Dirección
1
Fotografía
7
Efectos Especiales
8
Guión
1
Interpretación
8
Banda Sonora
6
Distinguiendo lo real de la ficción desde que tengo uso de razón por lo que siempre que hablo de alguna obra de ficción jamás lo extrapolaré a la vida real, salvo detalles que puedan ser extrapolados por la índole que sea, pero jamás a favor de la violencia.

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