Después de unos diez minutos de caminar llegamos a su casa. Debían de ser muy ricos porque su casa disponía de varios pisos de altura.

Entramos dentro y se dirigieron hacia una puerta. Le dieron a un botón que se iluminó y dichas puertas se abrieron de par en par. ¿Qué clase de gente tiene un armario en la entrada de su casa?, y no sólo eso, sino que encima querían que entrara dentro. Que puedes esperar de un inglés si no son excentricidades. Pobrecillos, no dan para más.

Pasé detrás de ellos y entré en el armario. Habían instalado luces y un espejo dentro. ¡Qué vanidoso!

De repente el armario empezó a moverse hacia arriba. Me asusté un poco. Mis dos acompañantes me miraron extrañados. Rápidamente recuperé la compostura. A los pocos segundos el armario se detuvo y las puertas volvieron a abrirse. El escenario había cambiado. Ahora estábamos en un pasillo con puertas a izquierda y derecha. ¿Qué clase de hechicería habrán usado para conseguir una transformación tan grande en tan poco tiempo? ¿Y cómo lo habían hecho? Si no han realizado ningún gesto. Otra cosa fascinante que tendré que investigar cuando tenga un rato. (Ojalá no me hubiese perdido esto)

Salimos del armario y nos dirigimos por el pasillo hacia una de las puertas laterales. Henry sacó una de tarjeta y la puso en una especie de cuña que había en un lateral y la puerta se abrió de par en par.

Qué maravilla, ahora ya no se usan llaves para abrir las puertas. Sí que hemos avanzado en cien años. A este paso dentro de nada deberíamos de ser capaces de alcanzar el firmamento y más allá.

Parece ser que en esta épica han aprovechado bastante el tiempo. Luces sin llama, animales de metal que te transportan en su interior, casas altísimas y llenas de cristal, armarios iluminados por dentro que te transportan a pisos superiores y un sinfín de cosas más.

Saqué mi pluma y el papel que había cogido del laboratorio y me dispuse a anotarlo todo para que no se me olvidara, cuando Vicky me vio escribir y dijo:

  • ¿Qué haces?
  • Estoy apuntando todos estos grandes descubrimientos para que no se me olviden
  • ¿Y por qué usas eso? – dijo señalando la pluma
  • Pues porque si no, no puedo escribir, con el dedo es muy incómodo
  • Toma – Me extendió una especie de palo hecho de una sustancia transparente con un reguero de tinta azul contenida en su interior – usa este bolígrafo
  • ¿Y cómo se usa? – le pregunté intrigado
  • Me estás vacilando, ¿verdad? – me dijo con un tono seco
  • No – le respondí – es que no he usado nunca ninguno de estos bolígrafos en mi larga vida. Debe de ser un invento moderno

Vicky se me quedó mirando, cogió el bolígrafo e hizo unos gestos con la mano, como si estuviera escribiendo.

Cogí el bolígrafo de entre sus dedos, lo mojé en la tinta y me puse a escribir. Me resultaba muy extraño de manejar, ya que hacía un trazo gordo y basto. No sé cómo pueden escribir con eso.

Vicky se me quedó mirando con cara de asombro.

  • Markus, quítale la tapa
  • Ah sí, perdón. Es que como te he dicho antes, no estoy acostumbrado a utilizarlo

Quité el envoltorio que cubría la parte superior de la pluma-bolígrafo y volví a mojarlo en la tinta y seguí escribiendo.

Tengo que reconocer que son más cómodos y resistentes que las plumas una vez les has quitado la caperuza protectora. No escriben mal, un poco gruesa la escritura para lo que estoy acostumbrado, pero es aceptable. Y es más cómodo y resistente que una pluma de ganso. (Madre mía Marquitos, y eso que se supone que tú eres el listo de los dos)

Vicky se llevó las manos a la cara y se puso a farfullar algo que no llegué a entender.

Entramos en su habitación, que más que una habitación parecía una casa en sí misma de lo grande y espaciosa que era, no le faltaba un solo detalle, de hecho, hasta disponía de un enorme cuadro completamente negro colgado en una pared.

Me dijeron que me cambiara de ropa, que el uniforme que llevaba era de una especie de guardia urbano, y que no era recomendable llamar la atención.

Me llevaron a otro cuarto y Henry me dijo que podía usar su ropa. No seré yo el que se ponga algo que ha llevado un sucio inglés.

Mientras sacaba de mi petate mi vieja y desgastada túnica para vestirme, escuché como Vicky y Henry se pusieron a hablar entre ellos en otra habitación.

Rompiendo todas las leyes de la cortesía y la hospitalidad, me asomé por la puerta para ver que estaban haciendo y vi cómo se acercaban a una especie de cuadro iluminado.

Me quedé maravillado al ver todas las extrañas y fascinantes cosas que había en la habitación.

Luz en toda la habitación que surgían de unas antorchas incrustadas en el techo, unas grandes estanterías llenas de libros. Un par de candiles apagados de extrañas formas encima de las mesas.

Pero lo que más atrajo mi atención fue el cuadro iluminado que Henry y Vicky estaban mirando.

El mero hecho de estar iluminado de manera autónoma ya debería de ser suficiente motivo de fascinación, pero aún había algo más que lo superaba. Era un cuadro animado. Las imágenes iban y venían sobre el lienzo.

Impulsado por la curiosidad, salí de la habitación y les pregunté que qué era eso.

Vicky me dijo que era Internet. La red de redes, aunque por mucho que busqué, no vi nada parecido a una red de pesca.

También me dijo que era la enciclopedia universal del conocimiento, si tenías paciencia y sabías buscar. Y otra cosa no tendré yo en este mundo, pero siglos de experiencia buscando conocimiento oculto en libros y pergaminos desgastados me han dotado de una paciencia bastante grande.

Estuvieron buscando información sobe la entrada del circo que teníamos, ya que ellos dos también la habían recibido en extrañas circunstancias.

Después de estar un rato navegando por Internet, aunque no estábamos ni cerca del mar, descubrieron que el circo se encontraba en el parque fluvial del Turia, a la altura de la Pasarela de la Exposición, donde se instala todos los años la feria.

Henry y Vicky decidieron acudir al circo que nos mencionaba la invitación que teníamos los tres. Me preguntaron quería unirme a ellos en la investigación a lo que les respondí que sí, que les acompañaría.

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