– ¿De qué te ríes, Markus?

– De que nuestro Señor tiene un sentido del humor muy especial – dije mientras sacaba la efigie de Santa Irene para besarla.

Al verla, la cara de Noa se inundó de pánico.

– ¡Aparta eso de mi vista! – gritó mientras se alejaba de mí

– ¿El qué? – pregunté extrañado

– Esa maldita imagen. Apártala de mi vista – Estaba fuera de sí

– Ya me la guardo. Pero no os pongáis así. ¿Veis?, ya no está

Parece ser que Noa oculta algo. Habrá que averiguarlo.

De repente, escuché un leve ruido. Venía de la entrada de la casa.

– Quedaos aquí, mi señora. Me parece haber oído algo. Voy a investigar

– Vaya, esto parece una película – respondió – ahora es cuando sale el malo y nos mata a los tres

¿Una película? ¿de qué demonios habla? ¿y salir el malo? ¿a qué se refiere con eso? Los dos hablamos el mismo idioma, pero hay veces que no la entiendo. Debe de ser por la diferencia de edad.

Me acerqué a la puerta de la entrada con mucho cuidado. Escuchaba ruidos y voces al otro lado, imperceptibles para el oído humano normal, pero no para mis sentidos superdesarrollados.

Saqué un escalpelo que había cogido de la mesa de tortura y abrí la puerta. De repente algo me golpeó en la cabeza.

– Joder, que cara más dura

La voz me sonaba. Era la de la mujer que acompañaba al inglés. Victoria creo recordar que era su nombre. Me había golpeado fuertemente en la cara. Afortunadamente, para mí, llevaba puesta mi fiel máscara.

– Mis disculpas, Fräulein Victoria – dije – Enseñadme la mano a ver si tenéis lesiones graves

Le cogí la mano y se la observé. Tenía los dedos alargados y gráciles, con las uñas largas.

Un golpe así de fuerte debería haberle dejado alguna marca, o incluso haberle roto algún dedo, pero no era así. No tenía ningún rasguño. Curioso.

Como no podía ser de otra manera, Henry se encontraba detrás de Vicky. ¿Qué clase de hombre se parapeta detrás de una mujer? Ninguno.

Cuando Elektra actuaba como mi guardaespaldas, era yo el que entraba primero a los sitios, abriéndole las puertas y llevándome los primeros golpes. Y eso me causaba numerosas discusiones con ella. Hay que ser siempre un caballero.

Hay que cuidar de las mujeres, es nuestro deber como hombres, aunque en el caso de algunas de ellas no se necesario, como mi querida Elektra, pero eso me pasa por suponer que Henry es un hombre. Es un inglés. No dan para más.