Crítica de «Quiero comerme tu páncreas»

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La magia del cine nos trae películas sencillas que nos atrapan

Parece que últimamente el cine está dándole una pequeña oportunidad al anime (aunque las propias salas no lo demuestren) y eso se nota porque cada vez se estrenan más películas (eso sí, en horarios raros y durante poco tiempo). Gracias a Selecta Vision nos ha llegado «Quiero comerme tu páncreas»

Un día, un solitario estudiante de secundaria encuentra un libro de bolsillo en el hospital. Su título es «Conviviendo con la Muerte». Resulta ser un diario de una compañera de clase, Sakura Yamauchi, en el cual escribe que, debido a su enfermedad pancreática, le quedan sólo unos cuantos meses de vida. Esto hace que surja una amistad entre ellos muy especial, desvelando la difícil circunstancia por la que atraviesa Sakura no sólo en relación a su enfermedad, sino también a otros factores que convierten su día a día en una cruel pesadilla.



Quiero comerme tu páncreas

No quiero meterme en nada del argumento de «Quiero comerme tu páncreas» porque sería comenzar soltando spoilers a diestro y siniestro, así que voy a centrarme en otras cosas que para mí siempre son los pilares de mis críticas, ya que cualquier crítica se centra en la historia y su mensaje, pero creo que es más importante valorar el resto de aspectos ya que en todas las historias que nos cuentan en el cine pues depende realmente del día de cada uno para que te pueda llegar más o menos a la patata.

El guión de «Quiero comerme tu páncreas» llega a pecar de simpleza absoluta, con grandes partes que pecan de poca originalidad y de ser prácticamente predecible, pero justamente esa simpleza es lo que hace que se disfrute más ya que te va mostrando la evolución de los personajes sin un ápice de respiro, es justo lo que necesita la película. También hay que destacar que se podría decir que nos trae la típica historia de chico conoce chica por una tontería y se enamoran sin darse cuenta, pero en esta parte es justo donde va dando tumbos sin parar, no llega a conectar correctamente la motivación principal con esta y nos deja patente que toda esa serie de acontecimientos van a ser los de siempre.

En cuanto al trabajo de animación de Yüichi Oka (director de animación) me sorprendió claramente el empleo de animación más clásica, nada de llevar al espectador a un mundo tridimensional que sea visualmente apabullante, sino todo lo contrario, demostrando que su director Shin´ichirô Ushijima (director de la película) ha sabido mantener todo el universo creado en el manga de Yoru Sumino. Aquí aunque pueda sonar contradictorio es justamente lo que más me gusta de toda la película de «Quiero comerme tu páncreas» esa animación simple que ha sabido cuidar hasta el más mínimo detalle del movimiento del cabello con el viento o incluso los pétalos de los cerezos. Pero en su punto negativo diré que este tipo de dibujo y animación peca en algunos momentos al no encajar visualmente bien determinadas sombras en los rasgos humanos o al mezclar digitalizaciones más elaboradas (como el agua o los fuegos artificiales).

El doblaje es algo que han sabido trabajar muy bien, logrando casi una simbiosis perfecta del personaje con la voz escogida. En japonés no la pude disfrutar pero en castellano diré que es un trabajo espectacular y es todo un acierto ya que nos hace más creíble todo lo que estamos viendo.

Importante: la película tiene una escena postcreditos bastante interesante.

Como se puede observar es una ampliación de la #CriticasEn30Seg publicada en el Instagram de Críticas en 30 Seg y que os pongo a continuación:

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Distinguiendo lo real de la ficción desde que tengo uso de razón por lo que siempre que hablo de alguna obra de ficción jamás lo extrapolaré a la vida real, salvo detalles que puedan ser extrapolados por la índole que sea, pero jamás a favor de la violencia.