¿La vida de Carlos Acosta contada para los amantes de la danza?

Esta vez estamos ante una película que va dirigida para un público determinada o incluso para ese público que adora las películas biográficas, porque es la única manera de entender el propósito de esta cinta, ya que “Yuli” nos trae la vida del bailarín Carlos Acosta y cumple con ese objetivo.

Yuli relata la vida del bailarín cubano Carlos Acosta, leyenda de la danza y primer bailarín negro en interpretar algunos de los papeles más famosos del ballet, originariamente escritos para blancos, en compañías como el Houston Ballet o Royal Ballet de Londres donde ha sido primer bailarín durante más de 15 años.

Crítica de Yuli

Voy a empezar diciendo que “Yuli” está nominada en los premios Goya 2019 en: “Mejor guión adaptado” (Paul Laverty), “Mejor música original” (Alberto Iglesias), “Mejor actor revelación” (Carlos Acosta), “Mejor sonido” (Eva Valiño, Pelayo Gutiérrez y Alberto Ovejero) y “Mejor dirección de fotografía” (Álex Catalán).

El trabajo de Paul Laverty es la adaptación del libro autobiográfico del propio protagonista, así que tampoco es que sea un trabajo tan complicado cuando a su vez lo vas a tener actuando en el proyecto, por lo que se nota claramente durante toda la película que hay cosas que chocan y que no es fluido. Realmente es un guión desastroso que trata de llegar al espectador haciendo uso excesivo de los flashbacks que hubieran funcionado perfectamente si hubieran marcado otro ritmo en la película podría haber sido algo mucho mejor, pero es algo a lo que Icíar Bollaín nunca ha sabido lograr, todas sus películas pecan de tener un ritmo lento y no terminar de arrancar nunca, pero en “Yuli” es algo que podría haber logrado de una manera más sencilla ya que la gran presencia musical lo permitía pero sigue recreándose en un trabajo fotográfico excelente por parte de Álex Catalán, pero que en esta ocasión su trabajo se ve muy mermado por todo el conjunto, ya que sólo aprueba raspado el trabajo fotográfico y el de la música.

Hablar de los actores sería decir poco o nada de ellos ya que el trabajo resultante es simple y llanamente ver a Carlos Acosta bailar, porque no hace otra cosa en la cinta más que ser él mismo, no hay actuación por su parte, se dedica a ser él y poco más. Claramente si eres su fan o te gusta el mundo de la danza te parecerá espectacular, pero no aporta nada más que sus momentos de baile. Sí que voy a destacar a quien realmente se merece todo en esta cinta y no es otro que el niño Edlison Manuel Olbera Núñez quien hace de “Carlos Acosta” cuando es un niño y este es el verdadero protagonista de la cinta, quien demuestra que con tiempo puede llegar a ser un buen actor, pero tampoco se puede decir más ya que está todo muy hilvanado para que los elogios se marchen para el protagonista de la cinta de manera completamente inmerecida.

Con todo esto, creo que es una película para un público muy determinado o incluso abriría el cupo para aquellos que quieran disfrutar de un buen trabajo técnico en cuanto a fotografía aunque se queda escaso para lo que se le podría haber sacado a toda esta historia y también por la banda sonora, ya que en una cinta de danza no podía faltar música y más música, pero tampoco logra engancharnos por todo el despropósito final que es lo que hace que suframos en la butaca del cine durante las casi dos horas de duración que tiene.

Para concluir esta vez no voy a decir nada más que no haya puesto en #CriticasEn30Seg del Instagram de X La Tangente y que os pongo a continuación: