Viajando a Mallorca

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No os perdáis la visita a esta isla, donde conoceremos una rica cultura, gastronomía y podremos comprobar que tiene un clima muy parecido al de la Comunidad Valenciana.

Nada más llegar hemos observado un espléndido día soleado que nos invita a disfrutar de esta hermosa isla.  Bueno pues alquilamos un coche y nos vamos a ver la fabrica de cristal “Gordiola” donde observamos el proceso de soplado y como dan forma a las piezas de cristal aplicando calor en los hornos a elevadísima temperatura. Después almorzamos fuerte en el Hostal Algaida saboreando algunos platos típicos como empanadas de carne y verduras o los “variats”. A continuación vamos a la casa rural en Algaida para dejar las cosas y descansar.

Palma de Mallorca es la octava ciudad más poblada de España. Vemos la catedral que se tardó casi 300 años en acabarla con los diferentes estilos de los arquitectos que la fueron diseñando. Como elemento a destacar voy a hablaros de su rosetón, siendo el más grande que existe con una superficie de 100 metros cuadrados. No la llegamos a ver por dentro pero es totalmente recomendable. Caminamos por las calles viendo los patios donde residía la aristocracia y llegamos a la enigmática plaza de Santa Eulalia donde se hacía el mercado y otros actos legales como ejecuciones públicas.. Después llegamos a la plaça de Cort con el ayuntamiento y el Olivo que nos cuentan que tiene unos 600 u 800 años y quizá sea el más longevo de las Baleares. La siguiente visita es la plaza Mayor que fue el centro neurológico de Palma y actualmente cobija a muchos eventos culturales de la isla. Después de tanta cultura os recomendamos tomar unas tapas en la zona del Mercado de San Miguel. El último punto que visitamos es la  Plaza de España con la estatua de Jaume I. No os olvidéis de probar las ensaimadas en Can Joan o la panadería de Santo Cristo en la calle San Miguel.

Al día siguiente nos vamos de excursión al pueblecito de Deia que su traducción es “aldea”. Aquí nos encontramos con su iglesia y el cementerio en la parte trasera. Ahora toca un ratito de playa, así que acudimos a cala Deia donde comemos en un restaurante a pie de mar con espectaculares vistas y tomamos el sol en las rocas observando el mar cristalino que me recuerda a una gran manta plateada por el efecto del reflejo de los rayos del sol en el agua. El siguiente pueblo es Valldemosa; un hermoso lugar con menos de 2000 habitantes. Aquí cargamos las pilas con un café y después vamos a ver la Cartuja que fue un antiguo palacio construido para el hijo de Jaume II y posteriormente fue donado a los monjes Cartujos. Muchos años después de la partida de éstos, aquí vivió el músico Chopín. Bueno, ahora es hora de merendar y el lugar indicado es la pastelería Can Molina, donde deleitamos nestro paladar con una taza de chocolate, coca de patatas y gató de almentras.

Hoy acudimos a la finca San Real donde cogemos unas bicis para ir a la necrópolis de la “Punta Des Fenicis”. El camino es ideal para hacerlo pedaleando y está rodeado de pinos y arbustos típicos del mediterráneo. Las tumbas de piedra están a pie de mar y llama a la reflexión sentarse en el rocoso paisaje para ver el firmamento. Antes de irnos vemos el museo donde se documenta la forma de vida de los habitantes de las masias. Ahora vamos a Manacor a comer, que es la 2ª ciudad más importante de Mallorca por ser la cuna de las “perlas Majorica”. Para acabar el día acudimos a Portocristo para visitar las famosas cuevas del Drac, donde paseamos por las espaciosas galerias repletas de estalactitas y estalacmitas. Accedemos a una amplia sala donde contemplamos un hermoso concierto de música clásica con piano y violín en directo además de un paseo en barca viendo las cuevas. Deciros que la acústica es excepcional y vale realmente la pena esta experiencia única.

No os perdáis la reserva de flora y fauna de Puig de Galatzó en Puigpunyent, donde observamos a los pavos reales, ocas, cabras, burros, ginetas, gavilanes, buhos y demás animales típicos de la isla. Conducimos hasta el Port d’Andratx y paseamos entre yates y veleros hasta un restaurante típico donde probamos, entre otros, un plato típico llamado “chispa” que es sepia con tomate con un toque picante.

El siguiente destino es el castillo de Bellver con altas murallas, robustos torreones y un foso que lo rodea. Es del siglo XIII y se construyó en sólo 10 años.

Otra experiencia que os aconsejo es ir a Son Sardina y subiros al tren de madera que llega a Sóller. Allí iros al tranvía para recorrer parte de esta ciudad, tomaros un helado o refrigerio y si os quedáis con ganas de más aventuras coged un ferri desde el puerto para navegar durante un rato entre paredes rocosas con preciosos acantilados. Con suerte llegaréis a la playa de Sa Calobra donde podéis pasear hasta Torrent des Pareis.

Como ya imaginaréis, estamos hablando de una cala de arena, aunque con la peculariedad de que aquí hay un pequeño lago de agua dulce que proviene de las montañas.. todo un paraje natural.

 

 

Y con este bonito viaje y unas ensaimadas os dejo hasta la próxima. Un cálido saludo y no dejéis de viajar por las islas del mediterráneo para disfrutar de toda la riqueza que tiene nuestro país. 

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Colaborador de la revista

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