Un servidor NAS (Network Attached Storage) es un sistema de almacenamiento conectado en red, en el cual, insertamos discos duros, y los compartimos dentro de una red local, o de internet, normalmente con gestión de permisos de acceso.

Un NAS o unidad de almacenamiento masivo externo suele ir conectado a un router, con el incremento de velocidad que ésto supone: la implementación de una red gigabit, a 1 Gbps o unos 128 MB/s. No obstante, en la realidad las tasas de transferencias de estos dispositivos suelen ser menores, rondando los 30 o 40 MB/s, pues existen numerosas trabas y complicaciones que limitan esa velocidad.

La configuración más común es conectar el NAS a nuestro router para obtener conexión directa tanto a la red local (es decir, a otros ordenadores de la red) como a la propia Internet, en el caso de que queramos utilizar algunos de los servicios y funcionalidades que suelen venir implementadas.

Podremos compartir información en una red local, siendo esto de gran utilidad en un servidor de datos centralizado sin necesidad de conectar un dispositivo cada vez que queramos guardar o cargar algo.

El NAS tiene el aspecto de una caja que guardará el o los discos duros necesarios para almacenaje de ficheros y su propio sistema operativo. Además del disco duro, todos los NAS del mercado integran un pequeño ordenador, con su hardware básico: procesador y memoria RAM, entre otros. A pesar de que lo más básico servirá para el usuario medio, es posible que cierto público necesite un equipo más potente, aunque no suele ser lo usual. Existen NAS que integran microprocesadores Intel Atom, por ejemplo.