Aquí una reflexión personal sobre los cines y la “nueva normalidad”

Como todo el mundo sabe, en marzo de 2020 el mundo cambió para siempre, realmente para los cinéfilos españoles, la tarde del 14 de marzo fue la última en la que se pudo disfrutar del cine en todo su esplendor, tal y como lo conocíamos. A partir de la sesión de las 20.00, los cines cerraron hasta que se les permitió abrir otra vez con la “nueva normalidad”. Esta “nueva normalidad” en los cines fue sencillamente reducir mucho el aforo y guardar medidas de distanciamiento entre espectadores, algo que se agradeció mucho, ya que evitabas el tener gente cerca que pudiese molestar con el móvil, con los cuchicheos… Eso sí, muchos estrenos se fueron aplazando y algunos han caído directamente en plataformas digitales. Todo fue mejorando, cada vez había más gente en las salas, pero ya comenzó la imposición completa de la mascarilla algo que puede resultar molesto si usas gafas o si tienes problemas para respirar, pero bueno, es soportable. Cada vez más gente en el cine y se podía seguir disfrutando del séptimo arte con algunos problemas, pero ahí estaba.

De repente hay cines que reducen horarios de apertura, llega el toque de queda y la última sesión peligra, para los que sólo podemos ir a esa sesión se nos acababa la suerte de poder acudir al cine, así que tendríamos que cruzar los dedos para que el fin de semana hubiesen localidades en la película que querías ver. Pero de repente se volvió a reducir el aforo y se prohibió la comida y bebida en el interior de la salas (estamos hablando al menos en la Comunidad Valenciana), lo que por un lado está muy bien porque evita ruidos innecesarios, pero al mismo tiempo a los que nos gusta beber un refresco o incluso agua, pues nos molesta ya que por esta medida las sesiones continuas de cine han tenido que desaparecer pero bueno, al final con el ritmo de estrenos tan bajo como el que teníamos pues no hay problema, te acostumbras a esta “nueva normalidad”.

Otra vez nuevas medidas restrictivas y nos encontramos con el cierre indefinido de la gran mayoría de cines, en la ciudad de Valencia de normal hay unos 10 cines y de la noche a la mañana te encuentras con tan sólo 2 cines de estreno y 1 de reestreno abiertos, con el toque de queda a las 22.00. Y es entonces cuando te fijas en la cartelera y te das cuenta de que hay estrenos nuevos cada semana, pero cada película tiene con suerte dos pases (claramente salvo las más taquilleras como son las infantiles y grandes superproducciones), por lo que en muchas ocasiones ya no es querer ir al cine, sino que coincida la película que quieres ver con el horario en el que puedes ir a verla y por sino fuese poco ya eso, tenemos el gran problema de las largas colas de taquilla, con tan sólo 2 cines abiertos, es lógico y normal, que se formen largas colas y todo porque con la “nueva normalidad” los cines han decidido adaptarse para mantenerse vivos, pero lo han hecho perjudicando mucho al espectador y si hay gente que sigue acudiendo a los cines en esta época es porque los cines son espacios “seguros” y se cumplen las medidas sanitarias rigurosamente, pero la duda entra cuando uno se fija en los números del verano en los cines y todas esas medidas que habían. Entonces también eran “seguros”, pero ahora son más seguros si cabe y hay menos opciones para ir a ellos.

Claramente algo falla y muchos ponen sobre la mesa la postura de las distribuidoras de no arriesgarse con grandes películas, pero realmente se han estrenado grandes películas, eso sí, no han sido todas las que tocaba llegar pero sí que han sido numerosas e importantes. O incluso se les podrá echar en cara el aumento de los estrenos en sus plataformas online, pero realmente eso es algo mínimo y las salas de cine lo saben perfectamente, porque es el modelo americano de cine, ahí se estrena una película y al mismo tiempo o al muy poco tiempo ya está a la venta en DVD o incluso se puede ver en plataformas online.

Entonces uno se puede preguntar ¿qué es lo que ha sucedido para todo esto?. Pues claramente, la respuesta es el miedo, todo ese miedo que nos han metido durante tantas y tantas horas de confinamiento y que siguen machacando en los mass medias pese a estar en una “nueva normalidad”, pero la solución a todo esto está en nosotros, si respetamos la medidas sanitarias que se han instaurado y acudimos sin ningún miedo a nuestras salas de cine, el mundo del cine comenzará a revivir, porque somos los espectadores los que tenemos la última palabra y el poder de poder mejorar todo esto, si nos quedamos en nuestros sofás disfrutando de las plataformas online o de nuestras videotecas particulares, al final muchos de estos cines no van a reabrir y con el tiempo lo lamentaremos.

Si que es cierto que hay que mirar por la salud, pero ahora mismo te sientas en la sala y no deberías de tener a nadie sentado a tus lados (izquierda, derecha, delante y atrás), así que no es motivo el miedo para no ir al cine. Que el horario de la película que se quiere ver no es bueno, ahí si que los cines tienen un problema, porque quieren acaparar el mayor número de películas para atraer el máximo número de espectadores, pero se equivocan en esta postura, porque un cine de 13 salas no puede contar con 25 películas diferentes, que en un par de salas hagan un par de películas si que es más lógico, porque unas pueden estar enfocadas para un público más infantil o más determinado y el resto es más genérico.

Es por todo esto por lo que esta reflexión me lleva a una conclusión sencilla y fácil de la situación del cine en esta “nueva normalidad” y es que los cines tienen miedo de cerrar, pero no se dan cuenta de que pese a la dureza de las medidas impuestas, con sus decisiones de cerrar cines, reducir personal y hacer el máximo de películas diferentes con un pase o como mucho dos, están logrando que el público entre en la pereza de acudir de manera asidua al cine, por todos los inconvenientes de tener que cuadrar horarios con películas y con lo más importante el toque de queda. La solución es fácil para todo esto y está en nuestras manos, hemos de hacernos oír por los empresarios del cine, que conozcan nuestras opiniones sobre lo erróneo de sus decisiones, que se den cuenta de que el espectador es quien le va a ayudar a que si nos vuelven a encerrar no tengan que cerrar definitivamente, porque no nos olvidemos, la realidad del cine en la “nueva normalidad” va a implicar que muchas salas de cine que han cerrado o que están funcionando a medio gas, acaben cerrando para siempre. Es importante para la cultura y para los cinéfilos que los cines sigan abiertos y su oferta sea buena y variada, pero ahora mismo la oferta es muy variada pero por desgracia no es viable para un espectador el poder ver varias películas un mismo día o incluso muchas veces se quedará sin ver películas porque el horario que tiene es incompatible con el suyo y al llegar la semana siguiente ya no está en cartel. Por esto mismo hay que insistir y tratar de que los cines se den cuenta de que pese a tener restricciones muy duras, los espectadores acudimos al cine y estamos ávidos de nuevas experiencias y queremos poder escoger en que aventura nos embarcaremos hoy y que no sea el cine quien nos obligue a ir por un camino u otro. La “nueva normalidad” no lo es tanto, seguimos viviendo en un momento convulso y difícil, pero sólo nosotros con cabeza y respetando las normas podremos llegar a una normalidad real, no a algo temporal.

Por último decir que el debate no es sobre si la comida y bebida debería de estar permitida o no en las salas, al igual que el uso de las mascarillas o la separación de butacas. Sólo se debe debatir de que si realmente el cine es un lugar seguro, ¿por qué se ha reducido la oferta de locales y se ha cambiado también la oferta de películas con menos pases? Si queremos dar la imagen de que todo es seguro y funcionan las medidas, ¿no sería lógico tener toda la oferta de cines abiertos y con las películas en varios pases con los que poder ir en cualquiera de los pases normales del cine?

José Luis Gómez
Distinguiendo lo real de la ficción desde que tengo uso de razón por lo que siempre que hablo de alguna obra de ficción jamás lo extrapolaré a la vida real, salvo detalles que puedan ser extrapolados por la índole que sea, pero jamás a favor de la violencia.

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