Libro 2

Decidimos acercarnos al lugar para poder investigar con más detenimiento. Al llegar a las cercanías de la torre descubrí la razón del porque era negra. No lo era debido a que las piedras que la formaran fueran de ese color, sino...
Empecé a contarle como las estrellas eran los ojos de los ángeles y su tintineo era su manera de parpadear. También le expliqué como la Tierra era el centro del universo, y las diversas teorías sobre el firmamento, como la...
Después de una hora de viaje, acabé llegando a la parte de lo que en mis tiempos sería la parte de Intramuros, es decir, la parte de la ciudad que estaba protegida por la muralla. Pero eso era algo difícil...
No tenía nada mejor que hacer aquí, además, me picaba la curiosidad por saber quién había dejado esa nota en mi laboratorio, y también estaba ansioso por descubrir que más cosas nuevas se habrían inventado o descubierto en estos...
Tenía que cruzar la ciudad de punta a punta para llegar al convento. Era un lugar muy vivo por la noche, demasiado vivo. Había mucha gente por la calle, comprando y vendiendo como si fuera a plena luz del...
Subí a abrir mientras me ponía los guanteletes de hierro que me había regalado Laura, que me encajaban perfectamente. Estaba cansado y agotado por el esfuerzo que había supuesto realizar el ritual. Pero no era un cansancio espiritual, si...
Me desperté justo cuando los últimos rayos de sol desaparecían por el horizonte, como todas las noches. Hice una pequeña pausa para recordar dónde estaba. Me encontraba en el laboratorio del torturador que matamos ayer. En una ciudad lúgubre y abandonada. Con...
Noa empezó a desnudarse. Yo, como buen caballero, me di la vuelta para no avergonzarla, y entonces la escuché gritar y toda la habitación empezó a cambiar. Parecía como si hubieran transcurrido trescientos años en apenas un segundo. La habitación se encontraba...
Me desperté justo al caer la noche, como siempre hacía. Noa continuaba dormida, lo que me permitió echar un vistazo con más profundidad por el carromato. Era una estancia pobre. No había ningún lujo por toda la estancia, aun así, tenía...
- Oh, buenos días, Markus – su tono de voz era suave y relajado, nada que ver con el que fue a acostarse ayer – Ven, siéntate aquí - Me hizo un gesto para que me sentara al lado...

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