Libro 2

Empecé a contarle como las estrellas eran los ojos de los ángeles y su tintineo era su manera de parpadear. También le expliqué como la Tierra era el centro del universo, y las diversas teorías sobre el firmamento, como la...
- ¿De qué te ríes, Markus? - De que nuestro Señor tiene un sentido del humor muy especial - dije mientras sacaba la efigie de Santa Irene para besarla. Al verla, la cara de Noa se inundó de pánico. - ¡Aparta eso...
Tenía que cruzar la ciudad de punta a punta para llegar al convento. Era un lugar muy vivo por la noche, demasiado vivo. Había mucha gente por la calle, comprando y vendiendo como si fuera a plena luz del...
No tenía nada mejor que hacer aquí, además, me picaba la curiosidad por saber quién había dejado esa nota en mi laboratorio, y también estaba ansioso por descubrir que más cosas nuevas se habrían inventado o descubierto en estos...
Subí a abrir mientras me ponía los guanteletes de hierro que me había regalado Laura, que me encajaban perfectamente. Estaba cansado y agotado por el esfuerzo que había supuesto realizar el ritual. Pero no era un cansancio espiritual, si...
- Oh, buenos días, Markus – su tono de voz era suave y relajado, nada que ver con el que fue a acostarse ayer – Ven, siéntate aquí - Me hizo un gesto para que me sentara al lado...
Llegamos a su carromato. Era como cabía esperar de un miembro de los bajos clanes. Una especie de antro móvil con ruedas, aunque por dentro era completamente distinto. El interior era bastante acogedor. Tenía ese toque femenino que te hacía...
Después de una hora de viaje, acabé llegando a la parte de lo que en mis tiempos sería la parte de Intramuros, es decir, la parte de la ciudad que estaba protegida por la muralla. Pero eso era algo difícil...
Después del pequeño malentendido en la entrada, nos pusimos a hablar de lo que nos había ocurrido a los cuatro. Ellos también se habían despertado en un sitio extraño. Era una especie de ciudad, pero mucho más sombría y apagada....
Me desperté justo cuando los últimos rayos de sol desaparecían por el horizonte, como todas las noches. Hice una pequeña pausa para recordar dónde estaba. Me encontraba en el laboratorio del torturador que matamos ayer. En una ciudad lúgubre y abandonada. Con...

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